The Velvet Underground - The Velvet Underground & Nico
Lado A
1. "Sunday Morning" (Reed, Cale) – 2:54
2. "I'm Waiting for the Man" – 4:39
3. "Femme Fatale" – 2:38
4. "Venus in Furs" – 5:12
5. "Run Run Run" – 4:22
6. "All Tomorrow's Parties" – 6:00
Lado B
7. "Heroin" – 7:12
8. "There She Goes Again" – 2:41
9. "I'll Be Your Mirror" – 2:14
10. "The Black Angel's Death Song" (Reed, Cale) – 3:11
11. "European Son" (Reed, Cale, Morrison, Tucker) – 7:46
Lou Reed creció en el seno de una familia judía de clase media afincada en Nueva York. Era un muchacho tranquilo que apenas daba disgustos a sus padres y que desde bien pequeño mostró un interés desmedido por la música. Sus padres siempre soñaron con que su hijo fuera un pianista de renombre, por eso no pusieron ninguna objección cuando su primogénito se empeño en compatibilizar las clases de piano con la guitarra. Aunque sus progenitores se mostraban encantados de que el pequeño Reed mostrara pasión por la música, no les hacía excesiva gracia que a su vez éste se involucrara en el rock n roll de la época. Lou quedaba hechizado por las canciones que escuchaba de Elvis y Little Richard y conforme iba creciendo, tenía cada vez más claro que su futuro estaba más próximo a la música.
Ya en el instituto, fundó y entró a formar parte en bandas locales con la gente de la peor calaña que uno podía encontrar en Nueva York. Para él, el instituto no era nada más que un vehículo para armonizar sus anhelos musicales. Él y sus amigos salían disfrazados por Nueva York para dar recitales en bares y en clubes de dudosa reputación. Esta transformación de Lou inquietó sobremanera a sus padres, quiénes aconsejados por un médico le dieron sesiones de electroshock, y efectivamente, Lou fue sometido a este inhumano tratamiento -como si de un enfermo mental se tratara- durante más de ocho semanas.
El tratamiento, lejos de encauzar y de reconducir la vida del pequeño tuvo un efecto contraproducente, ya que esto suscitó en Reed un enorme interés por el mundo de la electricidad. Cada vez se iba alejando más del mundo estudiantil, prefería tocar, pero tuvo que completar los estudios obligatorios por imperativo de sus padres. Éstos, ante la actitud displicente, díscola y excéntrica de su hijo decidieron enviarle a la universidad, que lejos de servir de punto de inflexión para Reed, considerado por su padre como un descarriado, en realidad supuso un pequeño contacto con un batiburrillo de travestis, homosexuales, drogadictos y comunistas -recordemos que en esta época, en Estados Unidos, todo aquél que se saliera de los límites establecidos era considerado como comunista-.
Siempre fue un apasionado de la literatura, especialmente de la anglosajona: Wilde, Conrad, Shakespeare, William Blake y Lord Byron sirvieron de fuente de inspiración literaria para el futuro líder de la Velvet. Reed, conforme pasaba el tiempo adquiría nuevas habilidades no sólo como un poeta y trovador de los bajos fondos, tuvo la enorme suerte de coincidir con John Cale; quien al principio no quedó muy convencido de las habilidades de Lou. Reed por aquella época era más rudo, Cale era un esteta, un simbolista y un aristócrata musical. Esa combinación entre la rudeza y perfección de Reed y Cale, aparte de figurar como embrión de una amistad, significó la primera piedra en el proyecto que Lou Reed quería montar cuanto antes.
Lou y John se mudaron a Lower East Side, lugar de encuentro de beatniks, intelectuales, homosexuales aspirantes a artistas, allí encontró a un viejo compañero suyo de la Universidad de Siracusa, Sterling Morrison. Tenían ya a alguien para la guitarra solista y para el bajo, sólo faltaba el batería y el nombre del grupo. La formación se llamó The Velvet Underground a tenor de un papel que encontraron tirado en el suelo con este nombre; The Velvet Underground les pareció adecuado, con gancho a la vez que vanguardista y críptico, sincretizaba el "arte por el arte" de Cale junto con la visceralidad de Reed. Tras reclutar a Maureen Tucker para la batería, la formación estaba ya completa al cien por cien.
La Velvet fue siempre un grupo muy difícil de digerir, poco tenían que ver con los Beatles o los Stones. Habían creado una imagen fría y distante, que en un principio no hizo más que cerrarles puertas al gran público y a los tan ansiados contratos discográficos. Las letras de la banda siempre fueron muy retorcidas, de mal gusto, con sexo explícito, abuso de estupefacientes, sadomasoquismo y de misantropía que por aquella época eran temas tabus. Precisamente, esa perversión, esa vanguardia sucia y a la vez elegante que Cale proporcionaba atrajo a Warhol y a la Factory. Por aquella época, el máximo esponente del "pop - art" estaba interesado en abrir un garito por la zona de Queens y pensó en la Velvet para que actuaran en la inauguración. Junto a él estaba una modelo rubia, muy guapa, de procedencia germánica llamada Nico, que apenas ostentaba veinte años, ¿su objetivo?, el de tantos: abrirse un hueco como artista en la ciudad de los rascacielos. Había ensayado un single y consideraba que podía unirse a la banda, así que se lo pidió a Warhol, quién accedió de inmediato.
Nico era una mujer fría y distante, con una animadversión a los flashes y a la fama que en un principio sorprendió a muchos debido a su imponente belleza. Su voz, lejos de ser dulce resultaba ser bastante violenta, con un acento alemán bastante marcado, que le cofería un aspecto de rudeza que Warhol pensó que casaría a la perfección con la belleza sucia de Reed. En un principio, Cale y Reed mostraron su disconformidad con la decisión del jefe, pero tuvieron que callar y tragar ya que los amplificadores e instrumentos que habían en la Warhol eran muy buenos, amén de chicas deshinbidas y drogas duras que podían obtener gratis. Lo que John y Lou hicieron fueron cederle unas pocas canciones a Nico para que las cantara, en otras sólo servía como adorno, ¿qué mejor forma de atraer al público que tener en tus filas a una modelo teutona, rubia y alta?, ¿conocéis mejor modo de promoción?, yo no, al menos.
Durante los primeros meses se dedicaron a acosarla y a forzarla -a menoscabarla piscologicamente, no vaya a pensar el querido lector que fueron más allá- debido a la incapacidad de ésta para procesar las letras en su cerebro; es decir, aprenderlas. Todo ello, unido a un inglés bastante gocho y rudimentario no hizo más que desquiciar a Reed y a Cale, que para divertirse le bajaban el volúmen del micro y subían la distorsión de los amplificadores. Pese a estos altibajos, la Velvet logró lanzar su disco debut, aquél que en su día fue ignorado así de primeras, pero que tiempo después se convirtió en objeto de culto y fuente de inspiración para toda una hornada de músicos de diferente calaña.
Pasando ya el disco, quizás haya sido uno de los más influyentes de todos los tiempos. Jane´s Addiction, U2, The Strokes, Bowie y The Cranberries admitieron sentirse seducidos por la atonalidad que desprendía el primer plástico de la banda, que arrancaba con "Sunday Morning", belleza simple, Reed que canta relajado y con Cale el tintineo infantil de una celesta que éste encontró en el estudio. La desesperanza y desazón de un John, que junto con Lou veía como el paso del tiempo se cernía sobre ellos y no habían logrado aún sus propósitos. "Waiting For The Man", o lo que es lo mismo: la acuciante espera al camello, ese hombre que te hace transportar a un mundo ficticio de ilusiones, la evasión de la realidad y de las cicatrices del alma, que sincroniza a la perfección con el ritmo uniforme del bajo y de la batería y el tono seco, distante e indiferente de Lou a la hora de cantar.
"Femme Fatale" contaba con la primera aparición de la exuberante Nico a las voces, una canción que podía referirse a cualquier mujer, a una de esas mujeres "fatales" que prometen besos y esperanzas y al final todo es nada, y nada es todo. Se comentó que esta canción se podía interpretar como una exaltación que Nico hacía de su figura, en una época en la que estuvo coqueteando con Reed y Cale al mismo tiempo, sirviéndose de insidiosas inquinas para intentar hacerse con el control del grupo, las mujeres, ya se sabe. "Venus In Furs" y la batería compacta y uniforme, cansada y reiterativa de Tucker junto con la viola de un Cale frío, distante e impenetrable que enlaza con "Run Run Run". Otra exaltación a la droga, a la jauría de adictos que huyen de la policía tras una redada en los bajos fondos de la ciudad. Aquí hay que destacar los particulares "solos" de guitarra de Reed y la viola de Cale, genial como siempre, haciendo de contrapeso y muchas veces de director de orquesta moderno.
"All Tomorrow´s Parties", cantada por la ruda voz de Nico, nos relata el inmenso drama existencial de una muchacha joven que no sabe de dónde sacar tantos vestidos ante la eminente avalancha de compromisos sociales que se le avecinaban. La sensación de vacío de una chica que no encaja entre los snobs acompañada de una genial melodía de piano y de los coros de Reed, que cuadran a la perfección con la voz gorilona de la teutona. "Heroin" es un temazo sin paliativos, de lo mejor que hizo la Velvet. Nada ni nadie puede ayudar, sólo hay droga, mi mundo gira alrededor de la droga, no quiero oír problemas, sólo quiero un chute y evadirme, no pensar, no actuar. La instrumentación es soberbia, con cambios de ritmo, una parte relajada que va aumentando y aumentando, el subidón, el estado de ánimo que se alza de repente por un momento, para luego volver a caer en la desidia, la mente se nubla, nada hay, crees que hay gente alrededor tuya, pero son todo ilusiones. Aquí Tucker parece que bombea un corazón que acaba de salir de una cardiopatía en vez de tocar la batería. Morrison sube y baja como quiere con la guitarra, ayudando a esa contraposición entre éxtasis-relajación. Absolutamente genial, clásico inefable.
En "There She Goes Again" aparece otra vez nuestra rubia favorita cantando la historia de una chica que es una golfa, disfruta, adora mantener relaciones sexuales y mangonear a los hombres, ¿otra referencia a sí misma?, seguramente sí. "I´ll Be Your Mirror", con una melodía genial y corta, Morrison y Cale inspirados con Tucker a la pandereta y Nico a las voces. La historia nos cuenta que Cale y Reed machacaron mentalmente a Nico para que la cantara perfecta, llegando incluso al maltrato psicológico para sonsacarle esa vulnerabilidad que parece inundar el tema, un método de preparación tan retorcido como efectivo.
"The Black Angel Death´s Song, serena y marcial, con otra genial interpretación de Cale, y un Lou que parece declamar ante un auditorio restringido en vez de cantar, uno de los temas más "noise" del grupo sin lugar a dudas, que ejemplarizan lo que era la Velvet en aquella época. "European Son" cierra el disco, con una guitarra "Chuck Berry" de Morrison, objetos que se parten, cambios de ritmo, velocidad, más objetos que se parten, más velocidad, más ruido más mierda, más basura, más fealdad. El broche de oro a un disco que tuvo nula repercusión en su día, admirado y venerado muchos años después, al igual que la gran mayoría de los discos de culto. No eran los más guapos, ni los más dulces, eran mortalmente serios, arrogantes y en su debut lo demostraron, fueron el reverso tenebroso de los sesenta, los más difíciles de digerir. Su éxito nunca fue masivo en su día, pertenecen a esa serie de grupos o artistas que son apreciados una vez que se disuelven o caen en el olvido, pero este debut, lanzado en el magnifíco 1967 es impresionante, poquito tiene que ver con los Beatles, los Stones, The Doors o Jimi; ellos eran de otra pasta, sabían que eran difíciles de asimilar y de hecho el disco aún lo es, pero una vez que entras en ese poso de belleza cruda y te lees las letras, no tienes mas que pensar que estoas tíos eran grandes, muy grandes. Un nueve y cinco cuernos para uno de los debuts básicos del Rock n Roll. sin paliativos.
Lou Reed – voz, guitarra solista y guitarra ostrich
John Cale – viola eléctrica, piano, celesta en "Sunday Morning", bajo, coros
Sterling Morrison – guitarra solista y rítmica, bajo, coros
Maureen Tucker – instrumentos de percusión
Nico – chanteuse, voz en "Femme Fatale", "All Tomorrow's Parties" y "I'll Be Your Mirror"; coros en "Sunday Morning"
Lou Reed: voz, guitarra solista y guitarra ostrich




Comentarios
la Velvet
pues nada, otro de los discos más influyentes e impresionantes que se han grabado, en realidad no necesita comentario, pero lo haré en atención al excepcional trabajo del Sr Reseñista.
El latido, la vida interior del disco del plátano, su potente hechizo y su influjo se han mantenido durante todos estos años. Temas como "I´ll be your mirror" y "All Tomorrows Parties" han sido versionados por docenas de grupos de distintos estilos, aquí está la base del noise rock de Sonic Youth por ejemplo, de la new wave, del Rock Alternativo, de grupos siniestros como Bauhaus...
De las letras si que no hay que añadir gran cosa, "Heroin" y "Venus in Furs" introdujeron nuevas temáticas en el rock and roll, nadie había escrito sobre drogas o masoquismo de modo tan explícito, la imagen del grupo era sorprendente, con esas dos féminas de aspecto tan distinto sobre el escenario: la belleza europea estereotipada de Nico y la pinta de bibliotecaria de Moe Tucker golpeando la batería, la viola de Cale, el buenazo de Sterling Morrison flipado ante tanto geniecillo suelto -por allí pululaban divos como Warhol o el actor Gerard Malanga-, etc etc.
Dos apuntes más: Reed y Cale impusieron una serie de normas que debían cumplirse a rajatabla, como si de una Unidad Militar se tratara: la primera de ellas era no tocar jamás ni un solo compás de blues. Esto les distinguió desde el principio de todos los demás (Doors, Stones, Stooges...)
Y luego, la historia que encierra "Sunday Morning", de modo fascinante retrata al perverso Lou Reed: Nico protestó a Warhol porque quería tener mas protagonismo; Warhol sugirió que cantara también "Sunday Morning" y Reed se negó, pero la cantó con ese malvado tono femenino que tiene la canción, como descojonándose de la rubia modelo. Quien le ha visto y quien le ve ahora.
El Marqués
Enviar un comentario nuevo