Tom Jones - Reload
1. Burning Down the House (con The Cardigans)
2. Mama Told Me Not to Come (con Stereophonics)
3. Are You Gonna Go My Way" (con Robbie Williams)
4. All Mine (con The Divine Comedy)
5. Sunny Afternoon (con Space)
6. I'm Left, You're Right, She's Gone (con James Dean Bradfield)
7. Sexbomb (con Mousse T)
8. You Need Love Like I Do (con Heather Small)
9. Looking Out My Window (con James Taylor Quartet)
10. Sometimes We Cry (con Van Morrison)
11. Lust for Life (con The Pretenders)
12. Little Green Bag (con Barenaked Ladies)
13. Ain't That a Lot of Love (con Simply Red)
14. She Drives Me Crazy (con Zucchero)
15. Never Tear Us Apart (con Natalie)
16. Baby, It's Cold Outside (con Cerys Matthews de Catatonia)
17. Motherless Child (con Portishead, tradicional)
Un familiar me regaló por algún compromiso este cd, yo lo escuché también por compromiso y se me puso el pelo rubio. Rediós, ¿cómo había podido vivir hasta entonces sin la voz de esta auténtica bestia aullándome cada poco tiempo? Hoy, escuchando una rancia grabacion de los Kinks en directo y gozando la deliciosa Sunny Afternoon, he recordado la grandiosa y casi agresiva versión que habita en el disco que nos ocupa, y he tenido doble ración de carne de gallina: por parte de los Kinks y por el simple recuerdo de la versión de Tom Jones, tan imprescindible para mí como la original, que ya es decir.
Se podrían escribir enciclopedias enteras sobre este legendario pichabrava galés y su dilatadísima y variada carrera, pero yo sólo quiero (y puedo) centrarme en una pequeña parte del asunto. Antes de nada debo poner sobre la mesa tres "Tom Jones Facts" como advertencia a los no iniciados:
1) Este Reload (curioso, ¿dónde he visto yo ese mismo título?), que supuso una especie de revisión, actualización o incluso resurrección de una de las gargantas más poderosas que existen, vino acompañado de una potente campaña de marketing que incluyó, cómo no, su repetición hasta la hartura en la radiofórmula. Así se nos dio a conocer, por lo tanto bañada en mierda hasta las cejas, una de las canciones menos tremebundas del disco, Sexbomb, (que no por ello deja de ser un temazo). No obstante, y contra todo pronóstico, el disco entero es un puñetero pepino y un chute de adrenalina como pocos.
2) A raíz del gustazo que me dio la escucha del trabajo en su totalidad (no tiene ni un gramo de paja, os lo aseguro, y es bien largo), rebusqué en la discografía del cantante y me encontré por doquier versiones de los Beatles, Otis Redding y mil clásicos más, todas mejoradas vocalmente hasta lo inconcebible, y también un gran montón de rancias tonadillas costumbristas, ñoñas y vomitivas por su significado y por sus tintes conservadores y pacatos, concebidas para que las madres de familia del barrio residencial de Eduardo Manostijeras se deshagan en flujos mientras preparan la tarta de arándanos para el día de Acción de Gracias, el cumpleaños de Timmy o cualquier otra coño-celebración inminente.
3) Este señor nació con una vuvuzela alojada en la laringe, y lo que es peor, sabe usarla. Por lo tanto los puntos 1 y 2 los paso por alto, sin fisuras. Me da igual todo. Cante usted, señor del puro, cante lo que quiera. Vamos allá.
El título Reload no es gratuito. Tras unos años de silencio discográfico y todavía hecho un toro a sus entonces casi sesenta años, Tom Jones se embarcó en un ambicioso proyecto: grabar un montón de versiones a dúo con otros artistas o grupos conocidos (sobre todo en Inglaterra). Cada corte de este disco contiene por tanto sus voces contrapeadas con las de otra persona, interpretando a su vez ambos algo de un tercer autor. A esto hay que añadir que cada tema fue cocido en el estudio y con el productor habitual de cada cual. Podrá sospecharse por tanto que estamos ante un producto irregular, cuyo disfrute vaya a depender en gran medida de lo bien o mal que te caiga cada artista o de las infinitas particularidades de cada tema e intérprete. Pues no, ¡magia!
El motivo de que este disco sea grandísimo, sin obviar que las interpretaciones y los arreglos se salen en su mayoría, o en el peor de los casos son más que correctos, está en una especie de pegamento que lo unifica todo. ¿Quién aporta este "pegamento"? Por supuesto la voz y el estilo inconfundible de Tom Jones juegan un papel crucial, pero no se trata sólo de eso: la propia producción, a pesar de ser cada tema de su padre y de su madre en casi todos los sentidos, está milagrosamente unificada y convertida en una colección de temas muy consonantes entre sí que, por cierto, te dan una buena hostia en la cara (1999: grabación digital, compresión a tope, guerra del volumen...). Supongo que hay que hacerle la ola por esto a Kevin Metcalfe, el individuo que masterizó todo, a quien debió suponer una tarea de chinos hacer que tantas cosas distintas se llevaran así de bien entre ellas. Era la época en que todavía se vendían discos a mansalva, y las compañías se gastaban lo que hiciera falta si se olían que lo iban a recuperar con creces. Todo lo que concierne a la producción y grafismo de este disco da una impresión de holgura y minuciosidad que ya la quisiera para sí cualquier artista.
Pero hay más: a pesar de que cada versión ha sido arreglada, tocada, producida y cantada por personas distintas en lugares distintos, parecen ser todas piezas de un mismo plan de choque. Todo es ritmo y garra a raudales, y en varias ocasiones los temas alcanzan un dramatisomo majestuoso, apabullante. Ahí están ese Sunny Afternoon, cuya amabilidad original es reconvertida en el mismísimo Apocalipsis, la enervante Lust for Life de Iggy Pop y David Bowie, atacada de la mano de los Pretenders y para cuya descripción la palabra "tensión" se queda en nada, o un All Mine, que más que estribillo tiene una jodida deflagración provocada por la exposición de "vuvuzela man" a una sección de metales que da varias vueltas a la manzana. Una gozada.
En todos los temas Tom Jones logra quedar por goleada como el supercantante que es y a la vez mostrar una tremenda empatía (real o fingida) con cada uno de los otros artistas. Esto último aporta otra gota fundamental del pegamento del que hablaba más arriba. Este parece ser el típico disco de un cantante en el que muchas personas distintas envuelven el sonido de su voz sin que él tenga que participar en la composición (a excepción de un tema firmado por él), producción, mezclas, arreglos, etc... pero de alguna manera parece aportar algo cálido, algo muy humano, que va más allá de la vuvuzela y se respira por doquier durante la audición.
Por supuesto todo este "colegueo" tiene sus puntos en contra, y en temas como Sometimes we Cry el tufo a "duetto de los cojones", probablemente irrespirable para más de un intrépido melómano, le puede restar interés. Qué le vamos a hacer, es un producto de masas y como tal fue concebido, aquí nadie engaña a nadie. Yo tengo la suerte de que me da igual todo eso (al menos en este caso, entiéndase).
Otra última cosa que debo advertir es que, aunque como digo el disco transmite energía a raudales y tiene unos cuantos temas muy desgarradores, el grueso del material es más o menos bailable, movido, agradable... no deja de ser un disco para poner el el coche, en una fiesta o mientras haces una paella y te tomas dos cervezas en gallumbos el domingo a media mañana. (Este no es para la madre de Timmy). Aunque quede claro que con esto no le quiero quitar nada de la enjundia que creo que encierra. Simplemente se trata de un disco para todos.
¿Que qué hago yo poniendo por las nubes un disco de 40 Principales que conoce todo el mundo y que vendió nosecuantos millones de copias? Pues eso, ¡reivindico que es buenísimo! A veces hay cosas que gustan a mucha gente y a la vez son excelentes, no les demos la patada así como así. Soy consciente de que cualquier detractor potencial del disco o de mis palabras lo tiene fácil: quince versiones, quince, y yo mismo no me he molestado en comprobar la procedencia de la mayoría de ellas o escuchar los originales, (¡me la suda!). Se podrá decir que este disco se "mofa" de tal o cual clásico, que empeora tal canción, que estropea tal otra, que algunos de los que intervienen son artistas de quinta y mil cosas más. Yo a todo esto respondo "Calla, chucho, que no te escucho" y me pongo la vuvuzela humana a todo rabo, que son dos diás.
Tom Jones: voz en todos los temas. Los arriba indicados participan con él en cada canción.




Comentarios
Vuvuzela man :DDDD
Nunca se me habría ocurrido definir así su voz, ni tampoco diría que es la mejor definición, pero casi despierto al niño de la carcajada que he soltado al leerlo, sin desmerecer el resto de la reseña. Yo también conocí este disco en su momento, y pese a que me gustó bastante tampoco me lancé a buscar las versiones originales, las cuales fueron llegando a mí por sí solas. Coincido totalmente en que Tom es un voceras sin igual, un jefazo ante el que cualquiera debería agachar la cabeza, y con este disco consiguió que los que sólo le conocíamos de refilón gracias a las imitaciones de Carlton Banks tuviéramos de primera mano una muestra de sus superpoderes.
Un placer leerle, Onán, como siempre.
Tú también, Gargamel!?
¡¿Otro que escuchó por primera vez al tigre de Gales a través del Principe de Bel Air!?, bienvenido al club, amigo.
Estuve a punto de citar eso en mi comentario anterior y no lo hice, y vas tú y lo zampas, jaja...
Saludos!
He is Cuericaeno, this is Cuericaeno...
Yo es que ya perdí la vergüenza
Reconozco también que no empecé a escuchar Camarón hasta años después de su muerte, y que no me dirigí a la Winehouse hasta saber que había muerto por... extra-moño.
Lo que no creo que haga nunca es comprarme un iPhone, así que lo siento por ti, Jobs, te salió mal la estrategia de marketing.
Llevo dos temas escuchados...
... Y me está gustando mucho. Desde aquel año '99 descubrí que la voz de Tom Jones me gustaba, a partir de escuchar un maravilloso puente en la celebérrima Sex Bomb, donde Tom me sonó como una especie de Ronnie James Dio con esteroides. Aquello me soprendió muy gratamente, pero nunca indagué más en la obra de este hombre porque lo poco con lo que me topaba me parecía muy casposo y moña.
Pero este disco que reseñas parece ser un buen filtro para disfrutar mejor de la voz del galés sin que parezca que estás asistiendo a una gala de viejecitas ricachonas.
Buena reseña, colega, voy ahora a por los demás temas. Saludos!
He is Cuericaeno, this is Cuericaeno...
Así que sobredosis de
Así que sobredosis de extra-moño, Garga, juas, juas!
Gracias a ambos por comentar, la verdad es que el disco se puede atacar entero sin miedo alguno, porque además el orden de los temas te va llevando gustosamente de acá para allá.
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