Neil Young and Crazy Horse - Live Rust
Cd Uno
1.Sugar Mountain
2.I am a Child
3.Comes a Time
4.After the Gold Rush
5.My My, Hey Hey (Out of the Blue)
6.When you dance I can really love
7.The Loner
8.The Needle and the Damage Done
9.Lotta Love
10.Sedan Delivery
Cd dos
1.Powderfinger
2.Cortez the Killer
3.Cinnamon Girl
4.Like a Hurricane
5.Hey Hey, My My (Into the Black)
6.Tonight´s the Night
Neil Young siempre dijo que uno tiene que cambiar. De camisa, de peinado, de trabajo, de pareja, de lo que sea. Llevó tan lejos ese afán de no estancarse que en los años ochenta su compañía discográfica le demandó. El hecho de que el canadiense grabara tres discos seguidos, uno de musica tecno, otro rockabilly y el siguiente country, acabó con la paciencia de los ejecutivos. Sabían el talento que tenían en nómina, y no entendían por qué se empeñaba en complicarse la existencia entregando discos “poco representativos”, como le echaron en cara ante los tribunales.
Él es así, necesita cambiar de registro. De hecho hace pocos meses ha editado nuevo disco, el enésimo, basado en las técnicas de sonido de un instrumento que el productor y músico Daniel Lanois ha diseñado para él. No es extraño que una personalidad tan anárquica fuera idolatrada por todos los personajes destacados del mundo del rock en la década de los noventa, donde imperó la más absoluta libertad creativa y se derribaron muchas barreras estilísticas. No olvidemos que Iggy Pop es el padrino del Punk y a Neil Young se le considera el padrino del Grunge. Que, de hecho, en 1995 grabó un Cd con Pearl Jam como banda de acompañamiento, y que Kurt Cobain utilizó una frase de un tema suyo en su nota de despedida.
En 1979 ya era un veterano. Había formado parte de grupos históricos en la escena americana como CSN&Y y Buffalo Springfield, dirigido proyectos cinematográficos, y compuesto una serie de obras cuya calidad podía equipararse a la de otros song writers legendarios como Lou Reed, Tom Waits, David Bowie o Bob Dylan.
Conforme a esa necesidad casi patológica de pegar bandazos, compaginaba su carrera en solitario con la entrega periódica de discos junto a su banda Crazy Horse. Con ellos había publicado obras maestras de rock clásico como “Everybody Knows this is Nowhere”, “Tonight´s the Night” o “Zuma”. Con ellos salía de gira, y alcanzaron fama de ser la mejor banda de acompañamiento del mundo.
Como grupo independiente, Crazy Horse estaba compuesto por el guitarrista y voz Danny Whitten, el bajista Billy Talbot y el batería Ralph Molina. Whitten murió en el 72 por una sobredosis de heroína, y fue reemplazado por Frank “Poncho” Sampedro. Young editaría en honor del difunto “Tonight´s the Night”, uno de los discos más depresivos de la historia, que nuestro protagonista grabó totalmente borracho.
Pero en el 78 se juntó con Molina, Talbot y Sampedro, y emprendió su proyecto más ambicioso hasta ese momento: la grabación de un disco de estudio al que habrían de seguir una gira, una película, y un disco en directo. El disco de estudio y la posterior película se titularon “Rust never Sleeps”, y el doble en directo se distribuyó como “Live Rust” en 1979.
La peli viene a ser la filmación de uno de los conciertos, con montajes y representaciones escénicas, y nunca me ha llamado especialmente la atención. Reconozco que no la veo desde hace siglos, pero es que, en ese sentido, Neil Young no era Alice Cooper. Su mente inquieta le llevó a experimentar también con la escenificación de un show en vivo al estilo de los grandes grupos de rock que ofrecían faraónicos conciertos. Pero la música y la puesta en escena de Neil Young no necesitaban realmente esos aditivos. Las canciones bastaban. Y, en ese sentido, “Live Rust” es uno de los mejores discos de rock en directo que se han publicado.
Se inicia con un Neil Young tranquilo, centrado en su guitarra acústica y en su armónica, interpretando en solitario temas de su pasado como “Sugar Mountain” o “I am a Child”. En estas dos piezas y en la más reciente “Comes a Time”, canta con esa dulzura tan difícil de explicar, varonil y levemente femenina a la vez, aniñada, con ese tono tan expresivo que parte de su dolorida alma. Young es un ser ultrasensible. Bajo su fuerte constitución y su avasalladora presencia se ha escondido siempre una salud frágil. En su juventud sufrió ataques epilépticos que le dejaron evidentes secuelas en el rostro. Tuvo que estar un tiempo postrado en una cama por dolencias en la espalda, y engendró a un par de críos que vinieron al mundo con parálisis cerebral.
Ese carácter especial, con los sentimientos siempre a flor de piel, le han hecho posicionarse siempre en contra de las injusticias. De aquello que él percibe como censurable. Y se ha pasado media vida dándose de leches con el entorno, generando un aura de autenticidad que hasta sus detractores admiran. No hace falta recordar su posicionamiento ante la guerra de Irak, cuando editó el Cd “After the War” en 2006 atacando directamente al ex presidente George Bush, al que acusaba de mentiroso y manipulador de pruebas.
O el episodio de 1988, cuando grabó el tema “This Note´s for you” contra las multinacionales que esponsorizaban las giras de las estrellas del Rock (“Yo no canto para pepsi/No canto para coca cola/ No canto para Bud ni para Miller/ Canto para ti”, decían las letras). Otro idealista como Eddie Vedder, bastante más insulso en mi opinión que Young, heredó este tipo de concienciación y encabezó una revuelta pacífica contra Ticketmaster, la empresa que monopoliza la distribución de entradas para conciertos en Estados Unidos.
“Live Rust” consta de dos partes muy diferenciadas. En la primera, el artista interpreta en solitario, como he dicho, una serie de temas acústicos –los citados “Sugar Mountain”, “I am a Child” y “Comes a Time”, más “After the Gold Rush” y “My My Hey Hey (Out of the Blue)-, junto a otras cinco piezas en que ya intervienen Crazy Horse: “When you dance I can really love”, “The Loner”, “The Needle and the Damage Done”, “Lotta Love” y “Sedan Delivery”.
Y una segunda parte, lo que era el segundo vinilo en el long play original, con las canciones más célebres del autor hasta entonces: Seis salvajadas de rock visceral y enchufado, con el característico sonido garajero, y a la vez apocalíptico y descomunal que hizo de Neil Young una leyenda respetada por punkies, grungies, jevis, rockers, alternativos, y cualquiera, en definitiva, con sangre en las venas.
Dentro del set acústico, merece la pena recrearse en las partes que este monstruo interpreta a la armónica. Conviene saber que todo un Lou Reed, cuando empezaba, desechó este instrumento para evitar ser comparado con Dylan. A Neil Young estas cosas le daban igual. Si su idea para una buena composición requería de armónica, no iba a dejarla de lado o a reescribir una canción por afán de resultar original. Seguridad en uno mismo, vaya.
Escuchemos y pongámonos en pie como muestra de respeto ante este auténtico hombre orquesta que se recrea sentado al piano y sopla la armónica mientras canta “After the Gold Rush”, con una parte central sublime. Y sigamos en pie mientras interpreta “My My Hey Hey (Out of the Blue), ying acústico que encontrará su yang eléctrico en la segunda parte del disco, y que Neil escribió en homenaje a Johnny Rotten. Desde Canadá, el zorro Young había contemplado la revuelta punk londinense de 1977 que hizo tambalear los cimientos de la industria. Mientras el fuego de la hoguera punkie se extinguía, Young expresó su admiración por el cantante de Sex Pistols con aquellas frases: “The King is gone but is not forgotten/This is the Story of Johnny Rotten”.
Y en honor a Rotten y admiración hacia lo que su figura había supuesto escribió la famosa cita: “Es mejor arder de una vez que consumirse lentamente”. La ideología “No Future” de los punk- rockers, expresada maravillosamente por la pluma del canadiense, que empleó Cobain para dejar este mundo en abril del 94. El episodio sumió al artista en otra de sus depresiones, y durante un tiempo consideró la idea de no tocar más esta canción en directo. Pero ese era Neil Young, compañero de generación de los dinosaurios que provocaban la risa a Steve Jones, Dave Vanian o Sid Vicious, pero alineado en el batallón de la cresta y el imperdible.
En esta primera cara tenemos un tema vital como “When you Dance…”, delicioso rock marca de la casa en “The Loner” o “Lotta Love”, arrollador rocanrol en “Sedan Delivery”, y la oscura “The Needle and the Damage Done”, que habla sobre la dependencia de las drogas, como indica su nombre. Una revista yanqui publicó una vez en la portada una foto de Layne Staley junto a esta frase, provocando la lógica ira de Jerry Cantrell.
Curioso el sonido del trueno y la subsiguiente tormenta que estalla al terminar “The Loner”, con esa ovación del público, y Young y su escudero Sampedro gritando: “No Rain, no rain, no rain!”.
Y llego a uno de esos momentos por los que merece la pena escribir una reseña. El pulso se me acelera, pues tengo la oportunidad de describir, si es que eso es posible, el vendaval sonoro que arrecia una vez colocas en el plato el segundo vinilo, las originales caras C y D, y el maestro Young se lanza a tocar “Powderfinger”.
Ya en el disco de estudio, “Rust never Sleeps”, el autor jugó con las dos facetas de su música, la acústica y la eléctrica, entregando una cara en cada estilo. Y en “Live Rust”, aunque el primer vinilo contiene canciones eléctricas, se dejan para la segunda parte los temas más rabiosos y enchufados. Y son seis pedazos de metralla que hacen que a su lado las discografías enteras de muchos grupos de trash metal parezcan cancioncillas de boy scouts.
La mentada “Powderfinger” y “Cinnamon Girl” son dos temas vibrantes, enérgicos, con riffs que han sido imitados hasta la saciedad por muchos grupos de garaje, noise o simple rock americano.
“Tonight´s the Night”, el cierre, tiene ese ritmo rockero en las estrofas y los textos, junto a unos coros inconfundibles.
Pero la crema de verdad, el arte sonoro de este extraordinario músico, se encuentra en “Cortez the Killer”, y sobre todo en “Like a Hurricane” y “Hey Hey My My (Into the Black), reverso eléctrico del “My My Hey Hey” comentado unos párrafos atrás.
“Cortez…” está dedicada al conquistador español Hernán Cortés, y a las atrocidades y el genocidio que al parecer cometió sobre los aztecas mejicanos cuando llegó con sus hombres al nuevo continente. Neil es así. También compuso desde las heladas tierras de Ontario dos temas, “Alabama” y “Southern Man”, denunciando los conflictos raciales en el sur de USA a principios de los 70, y provocó que Lynyrd Skynyrd le dedicaran la celebérrima “Sweet Home Alabama”.
En España no teníamos a nadie para replicarle, aquí se escuchaba a Massiel, pero el caso es que, musicalmente, Neil Young plasmó en “Cortez the Killer” a través de los punteos de su guitarra la sensación de odisea, del largo viaje del conquistador desde el Viejo Continente, y la agonía de los indígenas americanos ante la llegada del visitante. Es un tema larguísimo, ralentizado, con las cuerdas de la guitarra del Jefe y de “Poncho” Sampedro estirándose, cociéndose a fuego lento, creando una brisa electrificada que hipnotiza al oyente. Es música para saborear con la paciencia y delectación con que se paladea un buen vino.
“Like a Hurricane” y “Hey Hey My My (Into the Black)”, por su parte, son las dos mejores canciones de Neil Young, y dos de los momentos cumbre en la historia del rock. En la primera, las guitarras llevan de nuevo al oyente el paroxismo, y el estribillo, bello y emotivo como pocos, ese “You are like a hurricane/There´s calm in your eyes…”, hacen de la canción una obra maestra que, curiosamente, se había editado en un disco de descartes como fue “American Stars and Bars”.
Y la segunda. Para escucharla y entenderla basta con echar un vistazo a las fotos que se incluían en la carpeta del vinilo: Un escenario desnudo, limitado por dos colosales amplificadores marshall del tamaño de dos torres de asedio medievales. Según empieza la canción, lo primero que uno piensa es que le han vendido un vinilo especialmente castigado, o que los altavoces del equipo de música necesitan una renovación.
Pero no hay nada de eso. Son sólo Neil Young y sus Crazy Horse rasgando las cuerdas de sus instrumentos, que suenan arenosos, saturados, como si un arqueólogo los acabara de desenterrar. Suenan a expresividad. Recuerdan a las frenéticas pinceladas de las pinturas de Van Gogh. Huelen a victoria, como olía la colina arrasada por el napalm en “Apocalypse Now”. Suenan a rocanrol. Los dos amplificadores atruenan, jamás la estructura básica “Two Guitars/Drum/Bass” de una banda de rock ha creado un mundo tan descriptivo, brutal y emocionante. Esto es noise. Es punk, es Stoner y es Heavy Metal.
Adelantado siempre a su tiempo, Neil Young inició los noventa presintiendo un cambio. Se anticipó a la sonoridad y al arrebato del grunge y grabó “Ragged Glory”, su mejor disco desde “Live Rust”. Pero de eso ya hablaremos otro día.
Este disco, en la medida de lo posible, debería ser adquirido en vinilo. Sobre las ediciones convencionales en Cd, hay que apuntar que algún iluminado acortó en más de un minuto y medio los abruptos solos de guitarra de “Cortez the Killer”, para adecuar la duración del doble disco al formato de un Cd. Que el espíritu del caudillo azteca Moctezuma arroje su cólera sobre el autor de tamaña herejía.
Por fortuna, una compañía holandesa llamada Inmortal distribuyó una versión en 2007 del concierto completo, bajo el epígrafe de “Live in San Francisco”, con un par de temas extra, y respetó la duración completa, incluyendo momentos que no existían en el primitivo vinilo, como se puede apreciar en las introducciones y los cierres de varias de las canciones.
Por el momento no se me ocurre nada más que decir. Este es Neil Young. En solitario, con cualquier otra banda de acompañamiento, o junto a sus Crazy Horse. Otro regalo de la vida.
Neil Young: Voz, Guitarras, armónica, piano
Frank "Poncho" Sampedro: Guitarras
Billy Talbot: Bajo
Ralph Molina: Batería










Comentarios
Forever Young
Desde luego, este hombre es una mina del mismo modo que lo son canciones suyas como "After The Goldrush". La primera vez que lo oí fué haca ya mucho con una oda a la aberración de las drogas llamada "The Needle & The Damage Done". Consiguió ponerme sentimentalón al instante y de ahí a estudiarme su discografía por completo.
El maestro Young siempre ha sabido tocarle las pelotas al poder como bien mencionas. Me acuerdo de cuando la reciente administración de Bush, Neil Young publicó una sátira llamada Let's Impeach the President, donde ponía "fino" a Bush. Las salidas de tono de este hombre de discos como Trans me hacen mucha gracia. Hablando de Trans, Marqués, ¿te acuerdas del insufrible y brillante Metal Machine Music de tu querido Lou Reed? Creo que Reed se cepilló muchos expertos musicales con ese disco.
Me he desviado del tema...Que sí. Que me encanta el directo para qué engañarse. La Crazy Horse Band siempre ha sido espléndida y Neil deberia rescatarla de nuevo, sólo puedo achacar que falten himnos como "Down By The River" o "Cowgirl In The Sand". Pero me importa un comino, oír los guitarrazos y los extensos solos de Young compensa toda penuria. Ciertamente es el padrino del grunge, no cabe duda.
Esta vez coincido, pues has parado a dar con mi directo predilecto de Neil. Su último "Le Noise" es una vuelta de tuerca espléndida, ¡qué producción y qué ambiente, por Dios! Electricidad por todas partes, su anterior "Fork In The Road" ya era bueno pero aquí se ha superado.
Yo tengo una teoría, a ver si la compartes: "Hubo una época, tiempo atrás, donde grabar un directo era una prueba de fuego. Era lo que catapultaba una banda al fracaso o a la fama y, desde luego, se hacían con más mimo y atención. Hubo una época donde se grababan buenos directos".
Mis respetos, Marqués. Esta clase de autores merecen más reconocimiento y sus críticas necesitan más visitas.
Rock and Roll will never die
ah, las visitas Garfunkel! Estas reseñas son, por ahora, un "suicidio comercial", pero bueno. Yo me he propuesto subir una crítica por semana aquí, a ver si soy capaz.
Pues me alegra que disfrutes este live album, como no podía ser de otra forma. Está claro, los dobles en vivo de los setenta y ochenta eran palabras mayores, fíjate que cuando hablamos de rock sureño, por ejemplo, los primeros discos que nos vienen a la mente son directos como el "One more from the Road" de Lynyrd Skynyrd, o el "Fillmore east" de los Allman. Poe cierto, parece que Gregg Allman va a estar en Vitoria este verano, casi nada.
Por no hablar de la cantidad de discos en vivo míticos de los grupos de hard rock, como el "Strangers in the Night" de UFO, el "Live...in the heart of the City" de Whitesnake...
A veces me dan ganas de lanzarme en una cruzada tipo Hawkmoon en el Portal, y reseñar de golpe todos ellos, pero claro, el día tendría que tener 50 horas.
Que bueno que menciones el "Metal Machine Music" de Reed, siempre me acuerdo de la mala leche que tenía, con esas cuatro caras que duraban 16 minutos 1 segundo cada una, jodiéndote si lo querías grabar en una cinta de 60 minutos.
Lou es único tocando las narices a los demás.
Un saludo, gracias una vez más por comentar.
El Marqués
UFF nunca hay nadie?
Buenas, Marqués? No hace falta que te diga la gran reseña que has hecho,con unos de los grandes del rock.Un directo buenísimo con el contraste de las canciones acústicas con las canciones con esos solos hipnóticos,que no quieres que acaben nunca.Hace unos días me compre el directo "Times Fade Aways",y es lo que decías que hace lo que le da la gana.Es de la gira del "Harvest",pero a el le apeteció cantar canciones que había compuesto después del" Harvest".Así que la gente que iba a los conciertos se cagaba en todo,el disco más famoso y más laureado y a el no le apetece cantarlo.Encima los músicos a mitad de gira le pidieron mas dinero,(me imagino por las ventas del Harvest)el aceptó pero los trato desde como mercenarios e iba en otro autobús.Un tío sensible pero me parece que no le toma el pelo nadie,el disco que te digo me imagino que lo tienes pero esta bien ya que no hay canciones famosas,aunque claro no es este directo.
Uff,nunca hay nadie ?
Bonito
Anoche me puse por primera vez con este disco, y por ende con este señor, y vaya canciones más bonitas y más inspiradas. Me parece que me va a gustar mucho esto, oiga.
My My, Hey Hey (Out of the Blue)
En lo que respecta a mí, poco o nada conozco de Neil Young, a pesar de ello -que es mucho decir-, amo con todo muy alma My My, Hey Hey (Out of the Blue). Su melancolía, sus progresión de acordes, su ritmo pausado y su voz profunda me dejan en un ego muy profundo. No sé si cuando el señor Young quizo escribir esta canción realmente quería plasmar sentimiento tan profundos, pero lo que es a mí, lo he interpretado de manera formidable.
Nada más que decir, tu crítica Marqués, excepcional, como siempre.
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...Hay mas que Heavy... Jeje...
Neil Young
Me ha alegrado muchísimo ver a este tipo en MD y más aún que se hayan nombrado esas maravillas en el cuarto párrafo (porfa, dale una corregida al del 69, venerable Marqués). Hablar de la carrera de Young ya son palabras mayores y en mi opinión pocos se codean con semejantes monumentos sonoros lanzados tanto en los sesenta con CSN y Buffalo, en los setenta, ochentas y noventas... en todas las décadas Neil da una clase de maestria y rebeldía únicos.
El trabajo reseñado es jodidamente bueno (ALUCINANTE ese "Cortez The Killer" y qué contraste con "When you dance i can really love") y no podria escoger un par de canciones así como así. Me quedo con todo, como con casi cualquier trabajo de este crack.
Bron-Yr-Aur
EVERYBODY knows...
efectivamente, gracias Slay, era una errata. Y gracias por comentar, desde luego "Live Rust", y todas las obras maestras del canadiense, están muy por encima de lo que solemos escuchar habitualmente en la escena actual. Un abrazo.
El Marqués
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