01. The source of secrets
02. The watchful eye
03. Jewel in the crown
04. Outcast
05. Serpent dream
06. The inner child
07. Man in the rain
08. The top of the morning
09. Moonwatch
10. Secrets
11. Far above the clouds
Mike Oldfield: Todos los instrumentos
Cara Polar Star: Voz en 'Man in the rain'
Heather Burnett: Voces adicionales en 'Man in the rain'
Rosa Cedrón (Luar Na Lubre): Voz en 'The inner child'
Amar: Voz en 'The source of secrets', 'Jewel in the crown', 'Secrets'
Clodagh Symonds & Francesca Robertson: Voces en 'Far above the clouds'
Nota: La única pieza cantada es 'Man in the rain', las demás son con pasajes vocales muy breves o ambientales.
|
Sé que a muchos les parece que, de entre toda la genial y fértil discografía de Oldfield, éste es un truñaco de dimensiones colosales, pero es mi favorito, así que a por ello. Se trata de un compendio de estados de ánimo hechos celestial música que, con un grado sin par de experimentación y virtuosismo compositivo, nos eleva a los altares de la tranquilidad y el reposo, maravillándonos con unos pasajes musicales (que no canciones) irreales, sólo al alcance de Mike.
'The Source Of Secrets', o cómo una melodía de sintetizador electrónica (elemento presente en todo el disco), y un sencillo piano con el motivo principal de la celebérrima saga 'Tubular Bells' puede conquistar almas. Una melodía de copas, confeccionada con sumo gusto, introduce una magistral pieza que termina con unos sublimes punteos de Mike, con ese sonido tan agudo y característico de su persona.
'The Watchful Eye', un tema precioso y absolutamente ambiental en el que unas copas, simples copas de beber líquidos!, trastocan mi cerebro y lo aletargan de tal manera que mis problemas decrecen hasta evaporarse en su sideral universo. Una guitarra tan sutil que es casi intuitiva contribuye a ello.
En 'Jewel In The Crown', Mike quería experimentar con las bases pregrabadas hiphoperas, y con unas etéreas guitarras y una preciosa voz de fémina árabe, el resultado no podía ser más mágico. Esos sintetizadores coloridos que de vez en cuando asoman de su madriguera lo dicen todo, absolutamente todo.
Pero no todo va a ser relax. En 'Outcast', la guitarra eléctrica rockerizada se adueña de todo y le pisa al wah wah de forma práctica, consiguiendo que empecemos a mover el pie al ritmo que la percusión nos ordena. Para no perder la atmosféra tecnológica, ahí tenemos un sintetizador en ciertas partes confiriéndole un sonido extraño a la guitarra.
Pero como es un genio, le tiene que dar a todo, y de forma magistral. 'Serpent Dream', llena de guitarras flamencas y palmas, con un pretendido sabor andaluz de pies a cabeza, se rompe a los dos minutos para que unos punteazos eléctricos sobrecogedores nos engullan y nos hagan recogernos en un ovillo, antes de pasar a la estremecedora 'The Inner Child', en la que una voz femenina que asusta, nos meza con suavidad y ternura cual madre cantándole a su recién nacido retoño. Toda la pieza es un crescendo continuo hasta desembocar en un gran canto de libertad, de (otra vez) guitarras punteadoras de sueños sobrevolando hasta que unas acústicas cortan por lo sano y nos ayudan a llegar a la orilla del mar en tormenta que suena al final de la canción, antes de sobrecogernos otra vez con unas copas estremecedoras.
En 'Man In The Rain' se rompe el disco por la mitad, al ser la única pista cantada. Una preciosa voz de mujer nos guía por una seductora pieza Pop que, si el mundo fuese justo, reventaría las listas del mundo entero. Lo tiene todo: Un estribillo enorme, una voz angelical, un ritmo constante y pegadizo, y unas guitarras sublimemente excelsas que exprimen el corazón. La sucesora natural de 'Moonlight Shadow', sin tener nada por lo que envidiarla.
Con 'The Top Of The Morning' volvemos a lo instrumental, y a, posiblemente, la mejor pieza del álbum, y eso es decir demasiado. Una obra totalmente de piano clásico, que de tan melódica y preciosa me dan ganas de llorar. Es como si estuviesen poniendo banda sonora a momentos dolorosos y otros alegres de tu vida con ésta canción, y lo recordases todo con una sanísima nostalgia.
'Moonwatch' está muy influida por la electrónica sutil. Es un pasaje muy sosegado por unos campos de sintetizadores y teclados muy ambientales, que invitan a la reflexión. En 'Secrets' vuelve a aparecer el motivo principal de los 'Tubular', pero con un componente más moderno y siniestro aún, como más sucio y repleto de maldad. También más electrónico.
Y por fin, 'Far Above The Clouds', la culminación de toda la obra, un resumen de todos los sonidos que en ella hemos hallado. Una voz de niña pequeña que de verdad da escalofríos, introduce la pieza, a lo que sigue una parada muy, pero que muy escalofriante, en la que se oye un latido de corazón y la niña nos dice unas palabras relacionadas con el "Man In The Rain". Y ya. Ahora llega el momento de la verdad. Las campanas tubulares hacen su majestuosísimo acto de presencia, a lo que unas batalladoras guitarras les cubren las espaldas y las empujan hacia delante, a la vez que puntean de forma espectacular y hace parecer que el cielo se abre ante nosotros y estamos comtemplando el mismo ojo de Dios. Todo acaba, y unos pájaros comienzan a píar, dando a entender que las nubes se han disipado, y que todo no ha sido sino un sueño, o que tal vez el mundo ha terminado y ha empezado de nuevo.
Veredicto: 10. Sin palabras.
|