Mónica Naranjo - Tarántula
1. Europa (6:17)
2. Todo Mentira (3:53)
3. Para Siempre (4:56)
4. Usted (3:36)
5. Amor y Lujo (3:58)
6. Idilio (4:25)
7. Diles Que No (3:46)
8. Kambalaya (5:04)
9. Eva (4:30)
10. Amor y Posesión (3:52)
11. Revolución (4:10)
12. El Descanso (3:17)
”Este trabajo es el reflejo de una lucha hacia la libertad de expresión y de interpretación. Es la evolución lógica que debí haber seguido si me lo hubieran permitido, aunque nunca es tarde”.
En espera de cortar los hilos que la hacían títere del mercado musical, Mónica Naranjo, magnífica compositora y poetisa en la sombra, fue acrecentando su aura de diva bajo los dictados de los productores y su industria de artistas caducos, haciéndose poco a poco la catalana un sitio en la cima del éxito, conteniendo paciente su verdadero y completo potencial como un Caballo de Troya que tras entrar en el feudo del mainstream desataría su verdadero yo, eclipsando a todos aquellos nombres tan aclamados en las discotecas y los recopilatorios veraniegos de usar y tirar. Era hora de dignificar un poco el actual Pop español, aunque a éste ya no lo salve ni el sano y arrollador espíritu creativo de la mejor Amaral ni la inspirada apoteosis de una valquiria como Mónica.
Cuando en 1997 esta chica se plantó frente a las televisiones de España, yo me fijé más en sus voluptuosidades que en lo que pudiera aportar como artista, pues para mí pertenecía al mismo carrusel de glorias efímeras que se volatilizarían al año siguiente, otro talento desaprovechado, de buena voz pero de canciones condenadas al olvido, condenadas a los mismos cubos de basura de muchos de sus propios fans, aquéllos que no saben que hay discos de consumo vitalicio, que no se evaporan al verano siguiente. Pero pasados los años, y en aquel tema llamado Sobreviviré del álbum Minage (2000), fue cuando pude degustar el vozarrón de esta mujer sobre bases algo más duras, rockeras, reforzando más mi idea inicial de que ella era un diamante desaprovechado, a la vez que naciendo en mí el sueño de poder escuchar a esta mujer al frente de una banda de Metal, o de Rock como mínimo, pues sería un sitio muy digno para que ella explotara tales tesituras, que tan desgarradas ya las sentí en ese Sobreviviré con el que ya furtivamente iba derramando una pizca de “la puta realidad” de su fuero interno. Ese sueño lo veía como una utopía, pues pensaba que siempre iban a estar ahí encima los managers y productores de la diva, con la fusta en la mano por si la chica decidía soltarse el pelo un poco más de lo planeado por las altas esferas del entertainment.
En 2001 lanzaría un CD llamado Chicas Malas, que sin ir más lejos fue el fustazo posterior de sus negreros para que la nena no se acostumbrara al desmelene. Tras ese compacto sus fans sufrirían 7 años de inactividad de la princesa de Figueras, que pasó una extensa temporada de descanso sólo llenada por el lanzamiento de una versión en inglés de aquel último álbum y un recopilatorio. Pasado ese tiempo, casi se me había olvidado de que Mónica Naranjo había existido, y retazos de ese sueño que tuve empezaron a vislumbrarse en las tinieblas, las calaveras, las ruinas y las fantasmagorías de vanguardia del videoclip de Europa, el single de adelanto que rompía tantos años de silencio de la artista, que pareció haber estado en fase crisálida todo ese tiempo para retornar reinventada, completamente transformada, en un vídeo cuyo panorama me recordaba más a las escenografías del Marilyn Manson del Antichrist Superstar que a lo que se esperaba ver de aquella “pantera en libertad”. Ahora sí que la pantera había sido liberada, nunca antes…
¡¿qué ven mis ojos?!, o mejor aún… ¡¿qué escuchan mis oídos?!, una especie de oscuro y meditabundo aria que unas veces suena a tango y otras recibe cariñosos destellos de fado, una exótica mixtura que más adelante sería visitada por… ¡¿guitarras eléctricas?!, exacto, y no precisamente de distorsión playskool para pijos rebeldes, sino bien saturadas, y muy bien integradas sobre contundentes bases Techno, pues tampoco podía faltar esto último hablando de quien hablamos, aunque, ¡ojo!, estos sintes no eran precisamente el almíbar que suele burbujear en las producciones de Britney Spears, ni por asomo.
Tal surtido de tendencias sonoras, así narrado no parece ajustarse al orden cósmico que realmente lo teje, en una estructura y metraje (6:17) absolutamente anticomerciales, y orquestada con sumo talento y clase, por no decir de una calidad y sensibilidad magníficas. Si además escuchamos caminar en medio de todo aquello a la grandiosa poesía que de puño y letra firma aquí la diva, y cantada de qué manera, debemos postrarnos automáticamente ante esta diosa, aunque parezca tarde, pues no es culpa de nosotros ni de ella que su verdadero florecer abriera pétalos con semejante demora. Los tiburones con corbata tienen la culpa, tráiganme esos arpones.
La canción cuenta en primera persona los sentimientos de una diva idealizada y su fraternal vínculo con una Europa que la vio nacer y triunfar, compartiendo esplendor la musa con aquella tierra de la que está enamorada. Todo ese ambiente de pompa, halagos y gloria se ensombrece cuando la diva encuentra a su Europa sumida en la decadencia de sus guerras.
Independientemente de cómo cada uno haya interpretado esta profunda letra (pues cunde para ramificarse en mil criterios válidos), yo desde el principio hasta hoy la tomo como que Mónica usa la metáfora para contar dos historias paralelas, la de una gloria del espectáculo enmarcada en la Europa de la Segunda Guerra Mundial y la de ella misma en su propia carrera musical, la que empezó con un exilio artístico que la obligó a buscar éxito en México para luego encontrarlo por fin en su verdadera tierra, donde continúa triunfando, pero donde también se acaba convirtiendo en lo que no quería. A veces, ella y Europa son una, y la decadencia del viejo continente no es más que el reflejo de su decadencia profesional, la que la hizo desfilar sólo pisando por donde otros querían y que si se salía un poco de la línea (Minage - 2000) ahí tenían la comba del cayado para engancharla de nuevo hacia la vereda (Chicas Malas - 2001). Sabiamente, culmina su misión lírica denunciando la guerra en general.
Esta canción, en verbo, tono y pulso, parece una venganza, un sentido desafío, un resurgir tan emotivo como bélico, donde hasta la más violenta mueca es bella (ese desdén en “La decadencia…”) y a la inversa su más grácil caricia posee su propia fuerza contenida (”Burbuja de amor”). Parece que dice “He vuelto, pero ahora sí que soy yo”, y esta vez la música está al servicio de la artista, y nosotros también. Es emocionante lo armoniosa que construye su delicado castillo de naipes en ese ”Aria de amor…”, para más tarde ella misma derrumbarlo de un garboso zarpazo justo cuando confiesa oír el estruendo de las bombas de aquellas “águilas de terror”. Y no olvidemos el detalle de cuando la canción está en su cenit y llega a fundirse el fragmento ”… y me refugio en el alcohol” con un etéreo espejismo coral que anuncia el retorno del estribillo, el que justo después llega ya solidificado para marcar el tramo final de la pieza. Amaia Montero, con su voz nasal llegó a cantar “te voy a escribir la canción más bonita del mundo”, y la gente se lo creyó y todo. A Europa no le hace falta decir lo que es para traspasarte el corazón cien veces.
Por los diferentes pasajes sonoros que recorre, por esa extensión de registros vocales, su sentimiento, música, sus significados y su poder visual, este vídeo y su canción me hicieron un nudo en la garganta, fue para mí toda una revelación al venir de esa rama musical que desde hacía años siempre la noté carente de alma, como un mero producto (que lo es, salvo divinas excepciones como la aquí narrada). Y con mi boba expresión de niñita llorona reflejada en el monitor de mi ordenador, me percaté de los giros que da esta vida de mortal, y de la razón que tienen esas expresiones tan manidas de “nunca digas nunca jamás”, también apellidadas “… de este agua no beberé”. Vivir para creer.
Exacto, no me avergüenza decir que cuando vi este vídeo por primera vez, casi lloro como una nenaza, pues cualquiera a quien le circule algo de savia roja por las venas, su alma debe sacudirse frente a, por ejemplo, aquel inesperado interludio recitado en el que la cantante llora frases en diferentes idiomas, alternando alemán (”¿Por qué está tan oscuro aquí, por qué esta oscuridad?”), italiano (”Estoy desesperada”) y francés (”¡Estoy borracha, estoy borracha de amor!”) con una congoja y desasosiego tan intensos y bien interpretados que hacen subir aún más alto a este tema a la vez que lo hunde en mucha más oscuridad y misticismo que el que ya de por sí muestra desde el segundo 1, desde que nos sumerge en este romance de la diva con su continente.
Y si ya escuchamos su versión en directo de la mano de su posterior CD/DVD llamado Stage (donde cobran más presencia aún las guitarras), hay que sentarse para recibir ese “d’amour” [4:48] proferido mediante un estruendoso e hiriente lamento que, humanos y humanas, es para desmayarse tres veces, morirse luego y resucitar para desmayarnos otra vez, pues trasciende el mero arte del canto para unirlo al arte dramático a un nivel de intensidad nunca percibido en esta vertiente musical que desde 2008 a Mónica se le quedó pequeña. Y es que, sólo ese instante ya deflagra lo largo y ancho de su escena para reducir a cenizas con justicia divina casi todo el Pop español hecho dos décadas atrás. Que aprendan todas esas caras bonitas que conforman el mosaico de las estanterías de ‘Superventas’, sólo si quieren perdurar en la memoria del melómano como retumba aún en mi psique este Europa, cuando ya puedo ver el disco al que pertenece en la sección de chatarra o “rebusco” de El Corte Inglés a un precio de risa. Qué triste sociedad de asnos.
Y meditando sobre todos los sentimientos y apreciaciones citadas hasta ahora sobre Europa, ahora yo pregunto que, dentro de ese amplio quiosco donde cuelgan golosinas tipo Bustamante, Bisbal y derivados, ¿alguien da más que esto?. Pues sencillamente, a la muchachada de Operación Triunfo le queda a cada uno unas 30 reencarnaciones para acercarse a un átomo de esto, y no hace falta que se reúna el G20 para debatirlo. Con alguno de ellos quién sabe si un día me tendré que comer mis palabras (como me ha pasado con la artista que protagoniza esta reseña), pero mientras, dudo que otra cosa igual surja de ninguno de ellos, dado a que hace muchos años que al Pop de mi península no le ocurre algo como Europa, por no decir que NUNCA percibí de él NADA igual desde el albor de mi uso de razón. Un cometa así no cruza nuestro sistema cada Navidad, amigos.
A este tramo de la lectura muchos pensarán que me estoy extendiendo demasiado hablando de ese single, y se preguntarán que qué voy a dejar para los siguientes temas. Aunque la totalidad de esta reseña fuera dedicada sólo a esta canción, dicha suite (que así lo es) sería la más lógica y legítima merecedora de ser la única defensa del disco entero, pero claro, ello no defendería la totalidad del álbum como un tipo de obra que tanto en variedad como en calidad no sale todos los días al mercado bajo la etiqueta de Pop.
Y ya siendo éste el último párrafo dedicado al tema de apertura, diré que yo también empezaba a plantearme borrar algunas líneas referentes al mismo, pero luego me dio por ver el vídeo de nuevo, y volviendo a mi semblante los pucheritos, he llegado a la conclusión de que me he quedado hasta corto. Así pues, dejemos que la canción se exprese sola, pues al menos a mí me es imposible completar su naturaleza con palabras.
Siendo por fin en su totalidad compositora (no sin cierta ayuda en ello) y letrista de su obra, la vocalista demuestra que puede escribir sobre más cosas (“¡¿eso es posible?!”, pensará Chenoa mientras chupa una piruleta), y que sabe denunciar con clase aspectos de la vida que gran parte de sus compañeros del 'top ventas' no saben ni se atreven a tratar, o ignoran por completo que se pueda hablar de ello en una canción, ya que piensan que sólo está concebida, como diría King África, para bailaaaaarrrrrr…
Usted da uno de los mejores ejemplos de ello atacando a los políticos (“¡¿cómo?!” - Chenoa tira la piruleta al suelo y se santigua), con un comienzo en el que uno al principio piensa que han invitado a una niña al estudio para que preste su ingenua voz, pero luego te das cuenta que es la misma Mónica la que modula su timbre de esa forma con gran perfección, para luego rasgar esa apariencia y arremeter no sin sarcasmo contra esas falsas promesas al electorado por parte de los que ostentan el poder o son candidatos a ejercerlo.
Antes de eso, nos asalta la pujanza de Todo Mentira y sus guitarrazos sintetizados en el chorus. Luego nos cuecen el corazón a fuego lento en el estribillo de Para Siempre, un tema que aunque se mueva por esquemas más comerciales, esos susurros en francés y esas ásperas bases casi reznorianas lo hacen algo especial.
”Mira esa cansada humanidad
hundida
Quiere cambiar de vida en el sofá
y olvida
penas que se alejan imaginando
seres de fortuna y gran corazón.
Héroes adorados tan ciegamente
Condenados a vivir”.
- Amor y Lujo
Al igual que Usted, Amor y Lujo goza de mucha calidad y destaca de forma cegadora en el listado de cortes, siendo una sátira a la prensa rosa que te tatúa su estribillo en los nódulos de tu cerebro, un pegadizo chorus muy al estilo de la típica Mónica de los viejos tiempos pero insertado en medio de un ácido tango que al principio del todo llega entre preciosos fraseos de piano y luego acoge a la electrónica, para que la estrella desentrañe de ese cuento de hadas e idilios palaciegos la cochambrosa realidad del cotorreo de peluquería en la parrilla televisiva, no sin un romanticismo que cobijado en mera ironía te lo pone todo mucho más bello de lo que ya de por sí pretende ser, para luego mirar a los ojos a cada consumidor de esa basura y decirles que aquellos famosos a los que deifican al final son tan humanos como sus admiradores, aquéllos que los transforman tal y como quieren que sean, tal y como ellos mismos quieren ser.
Hipnosis garantizada en la susurrante Idilio, poseedora de una poesía sublime que jamás podrá ser derramada de los bolígrafos de los bisbales de turno. Tras semejante brisa, parece que sufrimos un cruce en la línea o desvaríos en nuestra emisora, pues empezamos a escuchar a… ¡¿Prodigy?! Una maquinaria como salida de las demenciales factorías de Spitfire o Firestarter empieza a redoblar para luego romper embutida en la corrosiva herrumbre de unas guitarras a lo Ministry, y cuesta creer que todo esto venga de una producción de la tipa de “desátame o apriétame más fuerte”. Diles Que No es otra pieza clave que defiende como pocas a Tarántula como la apuesta más arriesgada y triunfadora de la cantante, y es a la vez un aviso de alarma a la juventud para que no se dejen manipular, quizá haciendo hincapié más que nada en el tema de la drogadicción, tratada con uno de los mejores textos de todo el álbum, del que merecen ser extraídos ciertos fragmentos:
”Son, míralos, más de mil
Lobos de sombras sin perfil
Mátalos también
Van a por ti.
[…]
Luna de fango
Bandidos alrededor
Abren tu casa
Queriendo quedarse allí
Luego despacio
Se beben tu corazón
Vienen de arriba
Van a por ti”.
Nunca pude imaginar tanta tiniebla y genialidad en una letra de esta mujer, y su inventiva a la hora de adornar con enérgicas bocanadas melódicas ese potente estribillo es asombrosa. Y aquí es donde también la catalana pincela el fondo del tramo final con virtuosas filigranas que casan al mejor Gospel con su peor enemigo el Infierno, terminando de abrir tales puertas en ese grito al infinito que lanza poco antes de que la canción se apague entre sonidos líquidos. Soberbia.
Una más discotequera Kambalaya empieza a emerger no sin percibirse en ella un cierto toque de misticismo al comienzo, pero a grandes rasgos termina siendo otra pieza 100 % Mónica Naranjo de la era 1997. A grandes rasgos digo porque, aunque altamente “bailable”, es innegable el gustoso toque arabesco que pasea, que la Naranjo bien aprovecha para, además de potenciar la sensualidad de su voz, coquetear con vocablos árabes recitando en un pasaje.
La ternura de Eva te sume en un trance catatónico parecido al de Idilio, y esos coros que invocan al corazón me recuerdan inevitablemente a Mecano, quizá más por el timbre a lo Ana Torroja con el que ansiosamente son susurrados. Y ansiosamente también, uno se pone el primero en la fila cuando escucha a Mónica decir “Ven mi niño, ven, mira que en mis pechos no cabe más miel. Aliméntate”. Pues mira, Mónica, te haré caso sólo porque dicen que la miel tiene un sinfín de propiedades medicinales, que si no...
Dicha la idiotez, volvemos a sufrir las violentas fluctuaciones de la electrónica del álbum para asistir a Amor y Posesión, un tema que es todo un alarde de recursos por parte de la artista, que inventa una forma de interpretar la canción muy original, tanto en ese “amor” clonado y convertido en curiosa cenefa arabesca como en el precioso tirabuzón en el que encarrila a cada “libertad” de ese poderosísimo y aguerrido estribillo (me encanta también ese contratiempo de “porque… tengo”). Otra joya del disco, sin duda alguna.
De una pieza más regular como Revolución sólo animaría a que se prestase atención a las secciones de verso, donde la cantante estira y retuerce sus registros más bizarros de forma demencial. Por otra parte, el tema final del trabajo, El Descanso y su aire crepuscular, despide la obra con bellas voces operísticas, que sin letra merodean fundiéndose con el calmo ocaso que crea la orquestación, dejando este Tarántula una estela realmente elegante, una caricia de despedida que parece querer asegurarse de que el oyente no la olvide nunca, extendiendo amorosamente la última de las 12 razones por las que hay que amar a este arácnido.
Desde Amaral nunca había encontrado otra cosa en el mercado popero que realmente valiera la pena, y es triste, muy triste pensar en el talento desaprovechado que debe estar desfilando ahora por ese matadero que estirpa de sus jóvenes reses lo para ellos más provechoso del espécimen, para procesarlo y enviarlo a los más nombrados puestos de comida rápida. Luego tiran al dueño, que es el resto, el despojo, directamente al olvido. Los melómanos que intentamos buscar lo más auténtico y natural en la música, rechazando lo que está de moda y se consume en masa, quizá les estemos mirando por encima del hombro a muchos genios, que simplemente no vemos que lo son porque no les dejan serlo.
Singles potenciales de lacónicos estribillos de efecto, caras bonitas, portadas y pegatinas de revistas para las quinceañeras más ‘in’… todo eso a veces embarra el tamiz y no deja ver sus diamantes, gemas imperecederas y rebosantes de brillo como el que ostenta el talento de esta mujer, creadora, poetisa, dueña y señora de una voz virtuosa, épica, nacida para emocionar y válida para el Rock, la Ópera y lo que le salga a ella de su soberano… espíritu.
Mónica, a ver con qué nos sorprendes en la próxima, ármate de arpones contra los escualos encorbatados y no caigas nunca más en la red. Te costó pero al final lo lograste: Ahora sabemos quién eres.
Mónica Naranjo: Voz y coros
Chris Gordon: Arreglos, programación, teclados, guitarras y bajo
Dave McClean: Arreglos, programación y teclados
Jordi Buch: Arreglos adicionales
Iván Torrent: Arreglos originales
Jordi Garrido: Arreglos originales
Scott Fraser: Bajo adicional
Dave Calder: Batería
Mutt Dunkley: Arreglos de cuerda y director orquesta
Czech Film Orchestra: Cuerdas
Emanuela Cortesi: Coros
Carlos Torregrosa: Coros




Comentarios
Joder, amigo
Me acabas de dejar patidifuso y ojoplático. Lo poco que había escuchado de esta mujer me había dejado la impresión de que había algo enorme detrás, pero después de leerte ya no sólo no me cabe duda sino que además lo voy a tener que escuchar sin demora. Y como quiero empezar por el vídeo de Europa (¡cómo no!), no puede joderme más este momento el hecho de estar navegando con una conexión fulera que no me permite ver un vulgar vídeo de youtube, cagonlamar.
Sea como sea, la voz de esta tipa es de lo más jodidamente gigantesco que he escuchado nunca.
Hey, Onán!!
Coño, me has leído en tiempo récord! Pues con el videoclip de Europa prepara el pañuelito, y con la versión en directo que ahí linkeé, prepara el desfibrilador, porque vaya revaya con la nena (y los guitarrones que la custodian).
Me alegro de que me hayas leído, y también de haberme estrenado por fin en este portal. Un abrazo!
He is Cuericaeno, this is Cuericaeno...
Gran voz
Desde que la oí por primera vez en las radiofórmulas y antes de convertirme a la religión de Ronnie James Dio, me pareció que tenía una voz cojonudísima. Luego le perdí la pista hasta que salió el citado disco y volví a saber de ella; pero hasta ahí llego. Ahora leyendo estas líneas me dan ganas de escucharla.
Pues ya tardas, Sa
... Así que haz como yo y prepara el pañal porque te vas a mear de gusto. Gracias por leerme, saludos!
He is Cuericaeno, this is Cuericaeno...
Poderosa Afrodita
Con garganta de vuvuzela también. Curioso que en un mismo día hayan coincidido dos reseñas de sendos/as superdotados/as vocales. El caso es que no me tira a mí esta propuesta, por muy auténtica que sea y por mucho que Cueri utilice todo su arte (casi ná) y entusiasmo a la hora de ofrecernos este disco.
Por cierto, enhorabuena por tu debut, ya tardabas, bastardo, ya tardabas ;-)
Debut dabuten
Pues sí, al fin me lancé y tenía que ser o con ABBA o con esta tía que hace pocos años me encandiló, siendo para mí todo un descubrimiento extrametálico... y extraterreno, vamos.
Me alegran tus palabras respecto a mi reseña, pero me da penita que no te haya gustado la propuesta de la diva catalana. En fin, nunca llueve al gusto de todos, es normal. La música es asíN.
Saludos!
He is Cuericaeno, this is Cuericaeno...
¿ABBA?
¡Ya tardas en reseñar a ABBA, galopín!
En fin, acabo de tener la experiencia (casi, casi) religiosa de ver el "vídrio" de Europa y después la versión en directo. De primeras estupendo, pero me parece que a mí me va a sacar las tripas mucho más cuando le vaya dando más y más escuchas.
Hay que ver la presencia de esta tipa: la tensión teatral que mantiene... hasta que saca las zarpas una fracción de segundo y tienes que echarte un metro para atras; y vocalmente lo mismo, es como un equipo de hi-fi de muchos watios, de gama altísima, que funciona relajado al 2 sobre 10 y con eso ya nos encandila. De pronto da una pequeña muestra de lo que puede hacer a más volumen, y ahí ya nos acojona vivos. Una jodida bestia parda de otro planeta.
ABBAs con jamón
Tengo que estudiar el tema Agnetha and Friends, aunque no me costará porque estoy ahora en 'modo esponja' y eso me encanta, pues no me encuentro ahora enfebrecido por ningún estilo, artista o grupo concreto, y estoy picando en la mesa todo lo que veo. En el coche tengo zumbando ventanas Death Metal Old School yanqui, anoche me estuve poniendo ese 'Reload' de Tom Jones y disfruté un rato, y hace días que está resonando en mi quijotera el temazo "Night Games" en su insuperable versión en directo de la mano del "Live Sentence" de Alcatrazz (reciente gran descubrimiento del nene). Y así ando...
A ver si voy entrando en faena y voy colaborando más en la causa Dabuten. Salud, compañero!
P.D.: Por cierto, vas bien con la Naranjo, sigue adelante, hasta que le veas el tanga... digo... el alma.
He is Cuericaeno, this is Cuericaeno...
justo este fin de semana
justo este fin de semana estoy dándole al nuevo de Meat Loaf, y créeme que he encontrado puntos en común entre la propuesta del tejano y la de esta diva catalana que has escogido para debutar en MD. Vamos, que "Europa" es un temazo como lo es "Bat Out of Hell".
Vaya vozarrón. No puedo prometerte que me vaya a convertir en un fan de esta mujer, pero desde luego me has descubierto a una artista muy interesante, a la que yo, naturalmente, ubicaba en el cajón de los muñequitos prefabricados de radio fórmula. Es más, te estoy mintiendo, no la ubicaba en ninguna parte, no la tenía presente en absoluto, como si puedo tener presentes a otras que aparecen en las revistas del corazón cuando espero en la consulta del dentista. Lo cual, si lo piensas, dice mucho a favor de doña Mónica Naranjo.
Gran reseña, caballero, no creo que mucha gente en este país haya descrito igual de bien la trayectoria y el arte de esta señora.
El Marqués
Gracias, Sr. Marqués!
Y prepárese para adorar al nuevo icono español: primero fue Naranjito, y ahora Mónica Naranjo... ¡Que no falte vitamina C en nuestras vidas!
Salute!
He is Cuericaeno, this is Cuericaeno...
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