Conozco de sobra a esta banda, pero nunca me he lanzado a escuchar un disco suyo, si acaso canciones sueltas. Sí es cierto que componen buenas canciones, pero su estilo no me va, la verdad. Lo del vocoder, es que lo odio, no lo aguanto. Un grupillo insoportable, The Killers (no sé si los conoceréis), en su último videoclip que está pasando constantemente por Sol Música, plagan 4 minutazos de vocoder, y que queréis que os diga, queda fatal.
Electric Light Orchestra (ELO) - Discovery
![]() Cara A: Cara B: Jeff Lynne - Voz, guitarra, piano y sintetizadores |
Jeff Lynne es, hasta donde conozco, uno de los mayores genios que ha dado el pop en general. Parece mentira la intensidad que lograba en todas sus composiciones basándose como se basaba en ambientes edulcorados a tope, y a pesar de plagarlo todo de efectos horteroides, secciones de cuerdas pegajosas y coros en falsete cantados por puñados de tipos ataviados a lo Starkey y Hutch a los que les apretaba una barbaridad los gallumbos. El grupo se formó con la intención de fusionar orquesta clásica con canciones pop, y desde los primeros 70 comenzó a grabar discos maravillosos, llenos de arreglos apoteósicos y pasajes instrumentales de desarrollo extenso, que todavía tenían mucho más de progresivo que de hortera. Presentaban estas perlas en directo con un montón de músicos de corte clásico tocando junto al grupo eléctrico y, en fin, debía ser una pasada de espectáculo. De esta época he podido escuchar unos cuantos discos y me parecen la mar de recomendables. Desde luego las producciones (todas de Jeff Lynne) eran cojón de mico: el tipo tiene un sentido del equilibrio y del buen gusto que lo hace despuntar muy por encima de la media. Cuidadín, que estamos hablando de los 70, y de grabaciones que amalgamaban una cantidad de instrumentos muy superior a la habitual, entreverados de una forma nueva y extraña que sin embargo daba siempre un resultado amable y cristalino. Aquello era magia pura, habida cuenta de que los grandes estudios eran mucho más neandertales y faltos de pistas y medios en general que los de diez años después. Pero vamos a lo que nos ocupa. Hacia los primeros 80, antes de separarse, sacaron de pronto cuatro o cinco discos, digámoslo así, más digestivos. El primero de ellos, Discovery, me pilló con diez años, y sus nueve temas me pisotearon los esquemas uno por uno. Se trata de un acercamiento a la música disco bastante interesante (y de ahí el nombre), aunque tampoco lo es en su totalidad. Jeff Lynne suena a sí mismo, se acerque a lo que guste acercarse. Demasiado genial, demasiado completo y visionario como para no estar por encima de los estilos. Discovery entra a matar con el hit Shine a little love, que directamente te pone la cabeza como una bola de espejos. Música disco, energía y buen humor. Y una calidad fuera de serie que ya no te abandona hasta el final: no hay más que seguir las cuidadas estructuras de los dos temas que siguen, Confusion y Need her love, para ver en acción a maese compositor, arreglista, multiinstrumentista, cantante y productor saliéndose por los cuatro costados. Siempre va añadiendo detallitos: cada nueva estrofa, cada nuevo estribillo ofrece un poco más que el anterior. La intensidad siempre va a más, las canciones de este disco son como hermosas construcciones barrocas edificadas en el mismo aire y basadas en una especie de lógica aplastante. Y llegó la magra. Amarráosla al muslo antes de escuchar The diary of Horace Wimp, que con un nervioso vocoder nos introduce en la historia agobiante de un tipo que, a lo largo de una simbólica semana, se las ve y se las desea para vencer su timidez y declararse a una chica, con la que se acaba casando. Todo esto bajo la opresión de una voz "que viene de arriba" y le va cantando las cuarenta cada vez que aparece el estribillo. El desarrollo de este tema me parece el no va más del clímax preparado poco a poco. Sublime. La cara B sigue en sus trece: la música disco de la pegadiza Last train to London se mezcla con la pesadez de Midnight blue o el brillo de On the run. Todo material de primera. Cuando parece que la cosa va a terminar de manera más que correcta, llega Don’t bring me down, que es algo así como el malo grandote de la última pantalla de un videojuego. Sin perder un ápice del sonido desarrollado en el resto del disco, sin que necesiten agarrar otros instrumentos ni tirar de trucos raros, el grupo al completo se convierte en una piña que ataca con firmeza al unísono, rodando hacia ti sin prisa ni pausa, como aquella gran bola que casi aplasta a Indiana Jones. Increíble temazo, difícil de ubicar además, ya que tiene armonía bluesera y base cabezona pero a la vez mantiene (ya digo) el sonido edulcorado del resto del disco, sin que falten los consabidos coros hermafroditas de los mendas. En definitiva, un disco buenísimo. La inspiración, la claridad de ideas de Lynne hace que en él nunca importe el camino escogido. Con Discovery yo me quedo un poco como si hubiera comido en un buen restaurante vegetariano: no ha habido chacina ni chuletón, pero estoy lleno, feliz y además estaba todo riquísimo. Ya quisieran muchos cocinar así. Nota para freaks: el disco fue reeditado en cd en 2001, remasterizado y con pequeños comentarios de Lynne para cada canción. Todo un lujo… si no fuera por los bonus tracks, que son una ful espantosa que desluce y desequilibra por completo un trabajo tan redondo. Como si compras una Harley estupenda fabricada hace 22 años, recién restaurada y en perfecto estado, a la que han soldado (de regalo) unos trozos oxidados de un triciclo. |
Lo que a uno le da grima, le da grima. Eso va a misa, aunque se pueda estar uno perdiendo una aurora boreal.
Yo tengo dos amigos, hermanos ellos, de los cuales uno odia a Prince con todas sus fuerzas por lo hortera que es, y el otro no entiende cómo puede alguien perderse semejante pasada de música sólo por ese detalle. Yo les veo discutir y no entro al trapo, pero me guardo para mí que nunca he escuchado bien a ese tipo y que nunca me han entrado ganas de hacerlo. Me estaré perdiendo algo también. ¿Alguien se anima a reseñar un disquillo de este tipo raro?
Perdón por el golpe de timón...
No sé por qué me borró el comentario, pero ahí tienes a Prince, Onán.
Milino, los Killers no están tan mal hombre, el "Hot Fuss" es bastante bueno, con ese aire Joy Division que estuvo tan de moda hace poco, aunque lo último que han sacado flojea muchísimo.
redoblo la apuesta de MFM y digo que el Hot Fuss es de muy bueno a excelente, no baja de 8 puntos. Los otros dos discos bajan cada vez más el listón, pero el primero es cosa seria, al menos para un servidor. Lo recomiendo ciegamente.
Saludos
No sé que tal están los dos anteriores de Killers (he escuchado muy muy por encima), pero el último, con la puta canción esa de Human me está taladrando la cabeza, que la echan tol puto día en Sol Música y es un truño.
Pues gracias mil, ahora no me quedan más cojones que escucharlo atentamente, jeje. A ver cuándo tengo un rato como se merece. En cualquier caso ya sé por qué disco empezar.








